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A mi manera

100 deseos

By 9 mayo 2025No Comments

El ejercicio de los 100 deseos

Es un ejercicio muy sencillo, mencionado en el libro «El corazón niño» de mi amigo y psicólogo Giandomenico Bagatin.
Se basa en la técnica de los 101 deseos, retomada por Jack Canfield y Mark Victor Hansen en “The Aladdin Factor” (1995) y difundida en Italia, con algunas variaciones, por Igor Sibaldi.

El ejercicio consiste en escribir una lista de 100 deseos que quisiéramos ver realizados.

Los deseos deben ser alcanzables y no simples ilusiones, como por ejemplo ganar la lotería y hacerse rico. No deben ser deseos más grandes que nosotros mismos, como “erradicar el hambre en el mundo”. Un pensamiento muy noble, pero difícil de lograr.

Una sugerencia más realista podría ser desear hacer voluntariado.

No hay límite de tiempo para escribir ni para cumplir la lista. Lo importante es tachar los deseos que conseguimos realizar, reemplazándolos cada vez con nuevos.

Los 100 deseos

Puede parecer extraño, pero al principio me costó encontrar 100 cosas que anotar.

La mayoría de mis deseos estaban relacionados con países y ciudades del mundo que quería visitar, y no sabía qué más escribir.
Con calma y mucha paciencia, empecé a pensar que también las cosas pequeñas podían formar parte de esta lista, porque no tenía que demostrarle nada a nadie y no había deseos incorrectos, demasiado simples o inútiles.

Nadie me iba a juzgar, así que no tenía sentido juzgarme yo misma.

Una vez entendido esto, mi lista de 100 deseos —que al principio tenía un solo tema— se transformó en un carnaval de cosas por hacer, aprender, descubrir y saborear.

Aprender a tocar la guitarra, aprender un nuevo idioma, asistir a un concierto de uno de mis cantantes favoritos en Red Rocks, hacer surf en Hawái…

Cada vez que añado un elemento a la lista, es como si me marcara un objetivo, que muchas veces me hace salir de mi zona de confort.

Desde que adopté este ejercicio, ya no permito que el aburrimiento, la apatía o el miedo a lo desconocido me detengan.

Realización

La clave de este ejercicio no es el tiempo (no se trata de cumplir más deseos en el menor tiempo posible), sino saborear cada actividad sin dejar nunca de añadir otras nuevas.

En la sección del blog titulada “A mi manera”, compartiré algunos de los deseos que he realizado desde que empecé, como por ejemplo el número 119, que me hizo muy feliz.

¡Buena lectura!

 

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